Souvenir

18 de Mayo de 2012

Un pez se ahoga en la pecera del blues. Se ha evaporado todo y sólo estás tú. Me juego cien monedas a que reirás. Cuando un destello va y te llena de luz robas el mapa de la ingratitud; y pliegas velas para comprender y escribir cartas que gritan: “Atrás”. No mires atrás. Usa tus uñas para descubrir qué hay atrás. Todo está detrás. Tómate el pulso para comprobar que estás vivo.

Quedan mil chicas que te vas a perder y más de un sitio al que no puedes volver. Pero no te preocupes, mírate. Un pliegue escaso arruga tu corazón; te cambia el miedo por la excitación. Abres todas las puertas para responder y gritar que todo queda atrás. No mires atrás. Usa tus uñas para descubrir que hay atrás. Todo está detrás. Tómate el pulso para comprobar que estás vivo.

Crees que lo nuevo da un momento de paz. Que algo usado puede hacerte cambiar. La prenda roja, todo es souvenir. No acaba el tiempo, no se quiere acabar. Acércate y te abraza la eternidad. Y en tu cabeza todo es souvenir que se ha quedado atrás, no mires atrás. Usa tus uñas para descubrir que hay atrás. Todo está detrás.

Esta es la letra de la canción que estamos montando estos días. Creo que es buena, pero también creo en los Reyes Magos;-)

El día más largo

1 de Mayo de 2012

Mayo. Ya mayo. Qué cacofonía, ¿verdad? Lluvia a destiempo y viento a desmayo. La primavera que no quiere ser como antes porque, sencillamente, es distinta. Es la primavera de otro año. No pasa como con el mes de agosto, que siempre es lo mismo aunque no sea igual. Y este día de hoy, primero de mayo, lleva más de cien horas funcionando. Algo así como el día más largo. “Tu pensamiento dormido entre millones de almas; ya no tendremos más sueño antes del Juicio Final; ya no tendremos más sueño en el día más largo”, que decía aquella canción de El Amigo Americano.

Ha dado tiempo de tantas cosas en pocas horas. El balance, mitad y mitad: unas bastante inútiles; otras enriquecedoras; unas pocas inolvidables. He desterrado la tele. Los libros no querían abrirse y el cesped me llegará pronto a la cintura. Los senior conteniendo la respiración para respirar más y mejor todo lo que queda por respirar, que parece entre bastante y mucho. Por de pronto, Julio ya en su casa, recuperado y a punto de librarse de plásticos y gomas. Saco a pasear a Fernando y al enfilar la bajada frente al hospital nos da la risa y casi se me va el Maestro en su silla de ruedas pendiente abajo. Acabamos fumando unos cigarrillos de incógnito, tomando el sol. Luego me voy a tomar las medidas de un aseo; compruebo que la sala de las ceremonias está en órden (a pesar del desórden); y me tomo una cerveza doble-malta en una terraza oriental, junto a la Meridiana, para recordar que sigo en Barcelona a pesar de todo.

AIOGWHoy he dado un largo paseo con mi hija pequeña intentando rehuir -a petición suya, espero que en broma- las plazas concurridas del barrio de Gràcia, no sea que la fueran a ver con su padre, así vestido con vaqueros rotos y una sudadera. Al final hemos comido en un restaurante con vocación fashion y un servicio pésimo. Música, estudios, risas, futuro, museos y algo de mis batallitas de gira golfa por Europa en furgoneta y con veinte años.

A media tarde he pasado por el estudio de Manel y -sin querer- nos suenan de las manos y de la garganta dos o tres canciones preciosas, de esas que sólo las ganas de vivir hacen salir de su capullo. Antes, mientras “lo mestre” afinaba y salía a comprar plátanos para la merienda de la prole, hablé con Joan de cómo están bajando los alquileres en Barcelona. Brindamos con café porque le acaba de fichar una orquesta de baile para hacer bolos todo este verano. Le digo, tú si que harás tu agosto. “Por lo menos, Salva, es música”.

De vuelta a la montaña del Baix Llobregat, en el frankfurt de la plaza se les han acabado los quintos. Me resigno. Alguién tiene ocupado el periódico y escucho cómo un patético parroquiano intenta sonsacarle a la camarera nueva en qué barrio vive. Sin tener que ver una cosa con la otra, la crema de avellanas y los tejemanejes de unos profesionales en hacerse ricos a costa de los últimos coletazos de la crisis me sacuden el fin de mes. Por eso, y por mucho más, mañana voy a bajar un vinilo tras otro de la estantería/museo de mi despacho doméstico. Voy a probar si suenan mejor las canciones con un clavo que con una aguja.

Hace solo un rato intento comprar entradas para Dylan que viene a celebrar mi 50 cumpleaños; pero no salen a la venta hasta el miércoles. Joder, si alguien dice que la vida es aburrida es que o está loco o es que no sabe mirar.

This (was) Rock

27 de Abril de 2012

Mi colega Gabriel Abril (músico, periodista, autor- con algunos exquisitos cds a sus espaldas-, melómano y buceador del rock ) acaba de obsequiarme firmando un artículo en la revista This Is Rock. Su espíritu es de revival; del rollo, qué estabas haciendo hace veinte años.

Gabriel me entrevistó cuando salió ‘Canciones de ida y vuelta’. Él tenía una sección en el programa nocturno de Nando Caballero, en COM Radio, en el que rescataba a músicos que hubiésemos hecho cosas en los ‘90. En mi condición de alma mater de El Amigo Americano le atendí desde el teléfono de baquelita que tenemos en la recepción del geriátrico. Era el perfil que encajaba bien en lo que él buscaba: acabar de sacar un disco y tener una referencia musical de un par de décadas atrás. Me hizo ilusión porque, al margen de su erudicción de coleccionista, Gabriel conoce a Enrique Lindo (el productor del disco) que fue quien realmente llamó su atención sobre las virtudes del mismo. La sensibilidad como músico y la curiosidad como periodista de Gabriel debieron quedar impregnadas de la pasión, siempre desmedida, de Enrique al tocarle y cantarle el álbum en la barra de algún bar. Y conociendo al entrañable Lindo, lo digo literalmente.

Tiene su coña el artículo. Habla de “letras de fuerte raigambre urbana” y de “un universo romántico de carreteras, soledades y ciudades dormitorio”. Me gusta la foto que lo preside, de las muchas buenas que me hizo Alicia Guillén para las ‘Canciones de ida y vuelta’. Gabriel quería ilustrar el texto con una imagen “de cómo eres ahora; no entonces”. La verdad, mejor así. A pesar de algunas inexactitudes sobre fechas o músicos (a quién le importan) me ha hecho ilusión. Casi más que el último fin de semana, que me sacaron a pasear por el jardín con las zapatillas de cuadros y me dejaron fumar un cigarrillo. Gracias, Gabriel.

22-REMEMBER TIR 95-EL AMIGO AMERICANO.tif

Artencuina

25 de Abril de 2012

Por fin he visitado un paraíso pendiente. No pude ir a su inauguración oficial, pero no pasa nada porque los paraísos nunca se inauguran; existen y ya está. Luego puede ocurrir que el viajero, curioso o incansable como sea, lo alcance en el curso de su camino. En mi caso se daba la casualidad de que hacía meses que tenía pendiente ver, saludar y abrazar a mi amigo Pep Sala, que es el máximo hacedor del edén al que hago referencia. Un proyecto que él ya tenía entre manos -o entre neuronas- años atrás: crear un lugar de encuentro para gastrónomos, sibaritas, aficionados a los placeres sosegados del paladar y otras aves de buen vivir. Ese meeting point se ha convertido en una web imprescindible (http://www.artencuina.com) pero también en un establecimiento para tocar, sentir -y comprar- las cosas. El local también se llama -claro está- Artencuina y está en la calle Jaume I el Conqueridor de la ciudad de Vic (Osona).

Pep siempre me decía (y se lo he escuchado decir a terceros en más de una ocasión) que para él la música era una feliz circunstancia, una afición; no menor ni frívola, pero afición al fin y al cabo. Que su pasión verdadera era la teca, la gastronomía. Sospecho que nadie le creíamos a pies juntillas al escucharle, pero sí es cierto que Pep es una de esas personas que, sin subirse al púlpito, sabe transmitir amor y curiosidad por los pequeños-grandes placeres de los fogones y de la naturaleza que los alimenta. A veces eso tiene un punto frustrante, porque puedes estar compartiendo con él unas olivas y una cerveza mientras él lleva tu mente a los huevos estrellados con camarones y trufa o a las sencillas pero raras ortigas del Delta de l’Ebre.

artecuina

Habría mucho que hablar sobre gastronomía y mi amigo Pep, pero básicamente soy un escritor perezoso. Por eso, de momento, me quedo con mi visita de hoy al Artencuina. Después de comer ensalada, macarrones y carajillos en una pizzería local, hemos dado una última vuelta por el establecimiento. Así he podido saludar otra vez a mis musas favoritas: Ivette Vila (camerógrafa y realizadora notable de la geografía gastronómica de este país) y Neus Ripoll (alma del local y, además, de muchos proyectos musicales de L’Indimusic), sin las cuales a l’amic Sala le faltaría un riñón. He aprovechado para llevarme un paté exquisito; pimientos del piquillo; pequeños potes de confituras de sabores imposibles; un bonito precioso del norte; y cosas japonesas. Y es que si los nipones detentan la mayor esperanza de vida, en parte será por la alimentación, digo yo.

Artencuina tiene proyectos, entre manos y en obras, que ahora no toca desvelar en profundidad. También he hablado con Pep de proyectos musicales que tampoco toca desvelar, aunque cristalizarán muy pronto. A estas horas, el maestro Segarra ya está informado de que tiene deberes. Qué bien, asi tengo excusa para volver a hablar del tema otro día.

Levon

20 de Abril de 2012

Uno de los apóstoles que acompañaron al mesías Dylan durante más de una travesía del desierto acaba de morir, víctima de un cáncer de garganta que le aquejaba desde hacía años. Levon Helm, batería y cantante de uno de los grandes grupos de la historia del rock. Para mí, incluso algo más que eso. Cuando me preguntan por el mejor grupo de la historia nunca digo Beatles, Stones o Kinks, siempre menciono a The Band. Asi de sencillo. Tanto por su historia acompañando a Dylan como -y ahí pongo el acento- por su trayectoria como formación única. Algún historiador yanqui destacó que nadie como ellos habían sido capaces de reflejar en sus canciones la esencia de América. Curiosamente, todos sus miembros eran canadienses, excepto Levon, hijo del profundo sur.

Desde hace tiempo intento ver como mínimo una vez al año la película “The Last Waltz” (”El Último Vals”), creo que del ‘77, firmada por Martin Scorsese. En los últimos años ha sido en pleno mes de agosto cuando he acostumbrado a darle al play. Recién empezados los ‘90, en la primera época de El Amigo Americano (con Tino, McKay y Cañadas), destapábamos más de una botella de Jack Daniel’s para ver la peli. En casa, con zapatillas y guitarra en mano. Recuerdo haber hecho una de estas sesiones apenas un par de horas antes de dar un concierto. Admito el punto de mitomanía, pero tanto así nos tocaba el legado de estos músicos. Para hacerme el enterado les decía -y es la pura verdad- que había visto la película, de estreno, en el cine Bahía de Lleida (ya cerradísimo y finiquitado hace tiempo) teniendo yo 16 años. Concretamente, el 12 de septiembre de 1978.  ¡Aún conservo la entrada!

El film es un lúcido homenaje a una banda (The Band) que dejaba la carretera después de 16 años y que celebraba su despedida acompañada de un ingente grupo de amigos y colegas con los que habían tenido relación a lo largo de su carrera, todos ellos leyendas de la música: Neil Young, Van Morrison, Eric Clapton, Bob Dylan, Paul Butterfield, Muddy Waters, Neil Diamond, The Staple Singers, Emmylou Harris, etc. 

levon

Cuando me enteré de que Robbie Robertson (el líder y compositor de The Band) venía a tocar con SAU en su memorable concierto de la Monumental de Barcelona, en el ‘92, envidié profundamente a Pep Sala. Esa rabieta juvenil sólo se me pasó después de conocer a Pep y percibir que estuve cerca de Robbie, aunque sólo fuese por trabar años después amistad con el de Vic. El propio Pep me explicaba que casi llegan tarde a la plaza de toros porque el canadiense (descendiente de indios americanos – como Levon) perdió la noción del tiempo aullando a la Luna desde la azotea de su hotel. Buena enseñanza.

La imagen de Levon Helm que recordaré siempre es su interpretación de “The Night They Drove Old Dixie Down” recogida en El Último Vals, que aquí os dejo. Épica y epidérmica canción que conecta con la sensibilidad sudista de la Guerra Civil americana. Además, los arreglos de viento que se hicieron especialmente para la película acentúan la catarsis.

Levon decía que cantar y tocar la batería a la vez determinaba una manera especial de hacer ambas cosas. Sobre todo cantar. Aquí está la prueba.

Tiroteo

13 de Abril de 2012

El entorno digital o el universo 2.0 (llamésele como se quiera) hace ya años (pocos, eso sí) que está contribuyendo a crear un nuevo modelo relacional entre la marca y el consumidor. Las Relaciones Públicas y la Comunicación en general están aprendiendo día a día y, sin parar de innovar, acicatean sus dosis de creatividad. La crisis también contribuye a espolonear esta actitud de superación, o eso quiero creer. Es raro el día en que no nos topamos con alguna campaña viral o, al menos, con alguna idea potencialmente efectiva o brillante. Efectividad y brillo, que no siempre tienen por que ser sinónimos o coincidentes.

Una colega me ha pasado hoy mismo una acción de street marketing que, como mínimo, es sumamente brillante. Ahora mismo no sé si ha ayudado a que la cadena de televisión que la auspicia haya ganado adeptos o televidentes, pero con más de 6,5 millones de visualizaciones en 48 horas en Youtube se merece el beneficio de todas las dudas.

http://www.youtube.com/watch?v=316AzLYfAzw

Reflexión de fin de semana (santa)

9 de Abril de 2012

Salgo del Clínico, de visitar a mi maestro Fernando. Él, como siempre, con una sorna de más. Aunque hoy con una pierna de menos. Nunca seré capaz de transmitirle de verdad todo lo que le agradezco y ni la mitad de lo que le aprecio. Tan limitados somos los mortales.

Genio y figura, él iba puteando a las enfermeras de guardia y poniendo en un brete a un pobre enfermero con más pluma que psicología.  Un vaso de leche y unas galletas esperaban su turno en la mesilla; el paciente de la cama contigua roncaba; y el paso de los minutos nos recordaba lo frágil de la naturaleza humana.

Fernando me explicaba como fue y volvíó del Japón; cómo le operaron sofisticados robots. Poco antes de volver de Alemania, unos cuantos rostros amarillos escrutaron las cuencas vacías de sus ojos. Una punzada en el corazón, varias más en los testículos hinchados y otra en el vacío -ya definitivo- de las extremidades. Paladas de tierra querían cerrar su ataud, pero sus niños (unos diminutos perrillos) ladraron para evitarlo. Pa habernos matao.

Y ahora, como siempre, casi todo lo que planea por encima de las horchatas es mentira para el Maestro. Nada menos y nada más. Él ya lo decía a quién quisiera escucharle. Pero ahora las circunstancias hacen que el escepticismo sea más real que nunca. Indolente, no sabe (¡quién sabría!) qué dirección tomar. Quizás no haya muchas más ceremonias en el futuro, pero sí un libro por escribir: aquel que tanto le insistía ‘la japonesa’. Seguro que hay una historia por explicar, mucho más allá de los chacras y de las piedras sagradas. Sin herir susceptibilidades ni ser malinterpretado, hay que ser tan sutil como sincero. Al igual que nuestro cófrade Quini, me he ofrecido a ser su negro; a ponerme en la cola al menos.

Y así, mientras los camilleros -con una tardanza inexplicable- acaban con la paciencia de Fernando y apuran el cigarrillo que él todavía no puede fumar, todo va poniendose en su sitio. Al menos lo importante. Lo urgente, mejor otro día.

Conductores suicidas

30 de Marzo de 2012

Mi colega Juanjo cantaba esta canción de Sabina. Entonces éramos compañeros de bolos nocturnos en locales de guitarra-micro-morro. Más de un día -el bendito cabrón- me la dedicaba. Yo qué sé por qué, aunque visto desde ahora se lo agradezco. Estos días inciertos me han hecho recordarlo.

Cocina marxista

25 de Marzo de 2012

Hoy he leído que el el Papa Benedicto XVI está a punto de llegar a Cuba. Por si alguien no lo sabía, parece ser que ha declarado algo así como que el marxismo ya no se corresponde con la realidad del mundo actual. Esto me sugiere dos reflexiones. La primera, que antes sí podía considerarse válido y correspondiente con la realidad; la segunda, que a lo mejor esa declaración no se refiere a Carlos (o Karl) sino a Groucho. La duda me ha tocado tan hondo que he decidio hacerle un homenaje al segundo Marx, rescatando una vieja receta de cocina.

Hace un tiempo recorté del periódico un artículo sobre el interés de Groucho por los temas culinarios firmado por Miquel Sen, que aún conservo entre los fogones. En él se relataba que en 1962 (gran año, inmejorable cosecha y coincidente con mi nacimiento) Sylvia Vaugh, esposa del guionista de Sopa de Ganso, publicó un libro de cocina en el que recogía una receta del propio actor: un simple estofado de ternera bautizado como “Asado en marmita al estilo Groucho”. Aprovechando la presencia de mi hija Carmen, hoy lo haremos para cenar y -lo que es más importante- para comer mañana, que es cuando estará realmente en su punto.

PICT0012

Tomad nota de los ingredientes, en este caso para 2/3 personas: Medio kilo de ternera cortada en trozos para estofar; 1 cebolla grande; 1 pimiento verde; dientes de ajo (al gusto); 1 hoja de laurel; 300 gr. de tomates maduros; 1 copa de vino blanco (o, para qué engañarnos, mejor dos); aceite, sal y pimienta.

Primero, se dora la carne en una cazuela con un poco de aceite. La retiramos y se sofríen en el jugo que nos queda las cebollas y el pimiento cortados muy finos y los dientes de ajo chafados. A continuación se añade el tomate rallado, la hoja de laurel y la carne. Se salpimenta y se deja a fuego lento durante un par de horas con la cazuela tapada. A media cocción se añade el vino blanco.

El artículo explica que Groucho lo acompañaba con guisantes y croquetas de patata. Yo lo he cambiado por añadir los guisantes ya cocidos al guiso en sus últimos minutos. Qué aproveche.

Qué gane el bueno

22 de Marzo de 2012

En los setenta el grupo madrileño Asfalto cantaba: “Eh, Capitán Trueno, haz que gane el bueno”. Y es que en los tebeos de antaño (en los llamados libros o novelas gráficas de nuestra época infantil y adolescente) siempre ganaba el bueno. Qué gozada. Por eso, los que crecimos subidos en el mismo globo que el entrañable Capitán Trueno debemos aplaudir-y más en estos tiempos de crisis- las iniciativas para dedicarle una calle allá donde sea. No hace mucho emergió una propuesta así en Barcelona. Y no es la primera porque la madrileña localidad de Rivas ya se adelantó hace años.

Es cierto que las vías urbanas dedicadas a prohombres, monarcas, princesas y ciudades del mundo van dejando hueco a referentes más cercanos en el tiempo; o más próximos al imaginario colectivo. Pero aún siendo todavía escasos en el nomenclator los personajes de ficción, en eso la Comunidad de Madrid lleva ventaja. ¿Qué decir de calles llamadas ‘Zipi y Zape’, ‘Mafalda’ o la ‘Senda de Mortadelo’ en Getafe? ¿O las calles de ‘Asterix y Obelix’ o ‘El Jábato’ en la ya mencionada Rivas? No obstante, es poco probable que tengamos nunca una calle dedicada a ‘Superman’, como sí ocurre en México D.F.

Rizando el rizo, la ciudad de Oviedo estuvo inmersa hace pocos años en un concurso popular para cambiar los nombres de algunas vías. El consistorio recibió propuestas de lo más heterodoxo como, por ejemplo, la calle del ‘Matrimonio Gay’. Pero sobre todo triunfaron nombres de artistas populares como Springsteen, Hendrix o Los Ramones. Y eso que en el terreno del ‘rock’ tenemos ilustres antecedentes, como es el caso de la plaza de John Lennon en Barcelona o la calle AC/DC en Leganés.

Volviendo al Capitán Trueno, recuerdo a un fan partidario de dedicarle la calle de marras “El Capi nos enseñó los valores de la solidaridad, la amistad, el respeto por los semejantes, el amor romántico y la defensa del débil. El mejor profesor de ética que tuvimos se merece una calle”. Aunque sólo sea por haber destilado menos caspa que Roberto Alcázar, mi querido Capitán Trueno merece tal homenaje. Y más hoy, cuando es tan esperable que gane el bueno, aunque sea de vez en cuando.